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El Gobierno de México reiteró su postura histórica de respeto irrestricto al derecho internacional y a la soberanía de los Estados, al condenar cualquier acción militar que atente contra la integridad territorial y la independencia política de Venezuela.
La posición mexicana se sustenta en el Artículo 2, párrafo 4 de la Carta de las Naciones Unidas, que establece la obligación de los Estados miembros de abstenerse del uso o la amenaza del uso de la fuerza en sus relaciones internacionales.
A través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el gobierno mexicano subrayó que el empleo de la fuerza no puede considerarse un mecanismo legítimo para la resolución de conflictos, ya que vulnera los principios fundamentales del sistema internacional y pone en riesgo la estabilidad regional. México recordó que América Latina y el Caribe deben mantenerse como una zona de paz, donde prevalezca el diálogo político, la negociación diplomática y el entendimiento entre las naciones.
La Cancillería señaló que la política exterior de México se rige por la autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la cooperación internacional para el desarrollo, principios que han guiado su actuación en escenarios de tensión internacional. En ese sentido, hizo un llamado a privilegiar las vías diplomáticas y multilaterales, así como a fortalecer el papel de la Organización de las Naciones Unidas como instancia central para la prevención de conflictos y la construcción de soluciones pacíficas.
México también expresó su preocupación por las posibles consecuencias humanitarias y políticas que puede generar una escalada militar, y reiteró su disposición a respaldar esfuerzos de mediación y diálogo que contribuyan a una salida pacífica y sostenible a la crisis, en apego al derecho internacional y al respeto entre los Estados.

